Habría que darle un premio a
quien invento la "fusión" de estas siglas. Dos partidos que la gente
vota mayoritariamente a pesar de ser los principales responsable políticos de la
crítica situación en la que nos encontramos.
Dos
partidos que se identifican en su tremenda estructura burocrática que ahoga a
los/las mejores, y ensalza a la cumbre a los/las más ineptos/as
del redil.
Dos
partidos que se identifican por el altísimo nivel de corrupción que "atesoran" en su organización. Que ven la viga en el ojo ajeno y niegan la que tienen en el suyo.
Estos
partidos han gobernado en las dos últimas legislaturas, caracterizadas por la crisis, teniendo al frente
cabezas tan prominentes y luminosas como el muy inepto y mentiroso Zapatero (el
que acaba de decir la suprema jilipoyez de que en política no cabe la palabra perdón) y
el muy inepto y mentiroso Rajoy (que hace lo contrario de lo que promete y se
queda tan pancho).
Dos
ineptos que han llegado a lo más alto de su cretinismo político gracias al voto
masivo de una sociedad incapaz de pensar y mirar más allá de sus narices y que
se aferra a la viciada idea de que mi partido es mi partido aunque esté hecho unos
zorros, aunque me mienta, aunque me robe, aunque esté de mierda hasta las
trancas.
El
PPSOE nos gobierna desde el pensamiento único. Sus estudiadas diferencias son
mínimas y llevarlas a cabo no influirían para nada en un cambio social, que es
más necesario que nunca.
¿Hay
esperanza? Difícil lo veo. La gente larga mucho con la boquita de
pitiminí, pero en el momento de las urnas el PPSOE vuelve a arrollar.
¡Así
nos va!.