Cierto día,
un Supervisor visitó una escuela primaria. En su recorrido observó algo
que le llamó la atención: una maestra estaba atrincherada atrás de su
escritorio, los alumnos hacían un gran
desorden, el cuadro era caótico. Decidió presentarse: "Permiso, soy el
Supervisor ¿Algún problema?"
"Estoy abrumada señor, no sé qué hacer con estos chicos... No tengo láminas, no tengo libros, la secretaría no me manda material didáctico, no tengo recursos electrónicos, no tengo nada nuevo que mostrarles ni qué decirles..."
El inspector que era un "Docente de Alma", vio un corcho en el desordenado escritorio, lo tomó y con aplomo se dirigió a los chicos:
"Estoy abrumada señor, no sé qué hacer con estos chicos... No tengo láminas, no tengo libros, la secretaría no me manda material didáctico, no tengo recursos electrónicos, no tengo nada nuevo que mostrarles ni qué decirles..."
El inspector que era un "Docente de Alma", vio un corcho en el desordenado escritorio, lo tomó y con aplomo se dirigió a los chicos: