
Pues sí, me he pasado 8 meses
de baja. Un estúpido resbalón tuvo la culpa. Me rompí el 5º meta del pie
derecho y después de estar un mes con la patita quieta y escayolá, todo se complicó como
no nunca lo hubiera imaginado... ¡La vida es imprevisible! y un simple traspié
te puede poner boca arriba.
Menos
mal que ¡Todo pasa!
Llevo
cuatro días trabajando. No me ha costado reincorporarme. Tengo la suerte
de que mi trabajo me gusta ¡mucho! Es la verdad. Disfruto con lo que diseño y organizo. Vuelvo con ilusión y con ganas
de hacer cosas.
Estos
cuatro días lo he pasado resolviendo asuntos administrativos, poniéndome al día
y leyendo centenares de correos que tenía acumulados. Las horas han pasado
volando, lo cual es buena señal.
¡Sigue la vida!
