Hay que estar muy ciego y ser muy cerril
mentalmente para no darse cuenta que los grandes sindicatos, especialmente
Comisiones y UGT, están corrompidos hasta el tuétano. Son parte esencial
del problema en el que nos hallamos inmersos.
Muchos medios han tratado con suma
benevolencia los continuos casos de corrupción sindical, que afectan
mayoritariamente a su cúpula directiva. Una verdadera casta de tomo y lomo que
ha robado a mansalva el dinero de los contribuyentes. Un negocio de cientos de
millones de euros.
