17/5/16

¿Por qué hay que eliminar las diputaciones?

Colaboración de JFJuanes

John Muller
http://www.elespanol.com/economia/20160516/125367480_13.html
Si le dicen que las Diputaciones Provinciales no se pueden suprimir porque ellas garantizan servicios públicos esenciales de su municipio, no le están diciendo la verdad. Esos servicios apenas ocupan la quinta prioridad de una institución que es en general ineficaz, poco transparente, poco democrática y cuyo principal objetivo es proporcionarle bienestar a su propia estructura. De hecho, la principal partida de gasto de las diputaciones -un 37% del total- es su propia estructura y los sueldos de sus diputados y funcionarios, muchos de ellos designados a dedo o fruto del nepotismo.
La eliminación de las diputaciones provinciales es motivo de disputa desde que UPyD propusiera abolirlas en 2012. Se trata de una idea incómoda para el establishment político y que sobre todo duele en el bipartidismo: el PP la rechaza de plano y el PSOE no sabe realmente qué postura tomar. El fuerte rechazo a su eliminación por parte de los socialistas andaluces hizo que Pedro Sánchez enmudeciera repentinamente en febrero pasado cuando le
correspondía anunciar que había pactado con Ciudadanos su eliminación y su sustitución por un consejo de alcaldes.

Políticas irracionales

Desde hoy, el debate sobre las diputaciones tendrá nuevos y poderosos argumentos. La Fundación ¿Hay Derecho? ha elaborado un estudio sobre las 38 diputaciones de régimen común (se excluyen las diputaciones forales vascas y navarra, los cabildos canarios y los consells baleares) titulado Coste y Utilidad de las Diputaciones Provinciales: Claves para un Debate Necesario. Se trata de un trabajo sin precedentes que abarca desde los antecedentes históricos, jurídicos y económicos de las diputaciones y de un análisis matemático de su coste y utilidad basado en los ingresos y gastos de 2015. También se han recopilado aspectos cualitativos como la calidad de sus políticas públicas y aspectos que favorecen la aparición de redes clientelares corruptas.

“Las conclusiones del estudio apuntan a un muy disperso y desigual funcionamiento de estas entidades, a la irracionalidad de las políticas públicas que diseñan y ejecutan, a su difícil encaje territorial y, en definitiva, a la conveniencia de abordar al menos una reforma en profundidad de estas instituciones”, sostienen los autores del informe, Jaime Castellano y  Rafael Rivera.

Gastan en sí mismas

Las 38 diputaciones analizadas sumaron un presupuesto global de 6.358 millones en 2015. El principal destino de su gasto, más de 2.370 millones (el 37,4% del total) son las actuaciones de carácter general, básicamente su propio sostenimiento, es decir, el coste de la estructura. En segundo lugar, figuran las actuaciones de protección y promoción social  (pensiones de funcionarios, atención a grupos con necesidades especiales y fomento del empleo) que suponen 1.050 millones, el 16,5%. En tercer lugar, las diputaciones gastan 1.027 millones (el 16,2%) en actuaciones de carácter económico que incluyen infraestructuras básicas, comunicaciones e I+D. Su cuarta prioridad es la producción de bienes públicos de carácter preferente (sanidad, educación, cultura, ocio y tiempo libre, deporte) con 810 millones (el 12,8%) y sólo la quinta prioridad son los servicios públicos básicos (seguridad y movilidad, vivienda y urbanismo, bienestar comunitario y medio ambiente) a los que dedican 647 millones de euros, el 10,2%.

El gasto de las diputaciones provinciales
El gasto de las diputaciones provinciales

Redes clientelares

Que la principal partida de gasto se agote en sostener una estructura que, primero, no es homogénea (la ley permite a las diputaciones una gran libertad para organizarse); que en segundo lugar, no es transparente (apenas es controlada muy rara vez por el Tribunal de Cuentas); que es poco democrática (sus miembros son concejales elegidos pero designados en forma indirecta en función de los votos obtenidos por cada partido en las elecciones municipales), que no tiene competencias definidas y que, en quinto y último lugar, se maneja bajo criterios presidenciales heredados del siglo XIX cuando el presidente de la diputación era el “Jefe Político de la Provincia”, es una puerta abierta para que, según el informe, prosperen en las diputaciones las redes clientelares que favorecen casos de  nepotismo, despilfarro y corrupción.
Ahí están los casos del popular Carlos Fabra en la diputación de Castellón, donde seis miembros del clan familiar han presidido la institución desde 1874; de José Joaquín Ripoll en Alicante, Alfonso Rus en Valencia, del socialista José Manuel Tofiño y sus 105 funcionarios designados a dedo en la diputación de Toledo, de José Luis Baltar, el autodenominado “cacique bueno” de la diputación de Orense, condenado por haber colocado a 104 personas en el organismo… Y esos son casos con nombre y apellidos a los que hay que sumar el despilfarro en diputaciones como la de Lugo, Valencia, Málaga o lo que sucedía en Sevilla, donde se pagaban hasta tres complementos salariales que las Cámara de Cuentas de Andalucía identificó como “ilegales”.

228 consorcios y 714 mancomunidades

Respecto de su capacidad para organizarse de forma autónoma, las 38 diputaciones estudiadas han generado 50 organismos autónomos-administrativos, 19 organismos autónomos y 45 sociedades mercantiles. Participan, además, en un total de 228 consorcios. Como si este despliegue no fuera suficiente para cumplir sus objetivos, toda esta estructura coexiste con 714 mancomunidades de municipios que existen en las 38 provincias estudiadas.
Según los autores del informe, el ahorro de suprimir las diputaciones manteniendo los servicios para los ayuntamientos de menos de 20.000 habitantes sería de 588 millones de euros. A medio plazo, los ahorros podrían llegar a ser el doble: 1.230 millones de euros, debido a que los cambios institucionales deberían producir políticas públicas más eficaces. Este cálculo es consistente con el que elaboró el economista Jesús Fernández Villaverde (1.200 millones) y algo superior a una estimación que ofreció Alfredo Pérez Rubalcaba en 2011 cuando se mostró partidario de la medida.

8 comentarios:

IvandelRio dijo...

jamás entenderé a compañeros que trabajan en una diputación, y que proclaman que las diputaciones no sirven para nada. Nunca entenderé como, por variados y diferentes motivos, no se les cae la cara de vergüenza. Porque si tan convencidos están, no comprendo porque no piden la baja voluntaria, y se buscan otro trabajo más acorde con su ética. No creo que tengan una pistola en la espalda y se trabaja mejor y se es más feliz cuando uno tiene vocación de servicio público y cree que su trabajo sirve para algo.

Por otro lado, algunas de las cosas que dice el autor del artículo: redes clientelares, consorcios, mancomunidades (cobardemente olvida cuestionar las autonomías) puedo estar de acuerdo... Pero cuando habla de falta de transparencia, pues... No se. Mientras que mi padre fue interventor de esta casa, al menos, no hubo institución más transparente. Y si no que le pregunten al señor José Blas Fernández. Que exigió varias auditorías de la cámara de cuentas, y en todas las ocasiones se la tuvo que envainar al comprobar el dictamen.

IvandelRio dijo...

Por cierto, para todos los compañeros y compañeras que leen tu blog, que le apreciaban, que no han tenido ocasión de despedirse de Manuel del Río Campos (Manolo Ríos para sus compañeros, pues tan humilde era que en 52 años de servicio ni siquiera corrigió a nadie que lo llamara erróneamente), y que muchas veces me han parado por los pasillos del Palacio Provincial para decirme cuanto le extrañaban o para preguntarme o comentarme recuerdos y anécdotas de sus años en esta casa, aprovecho con tu permiso esta plataforma para deciros que el próximo viernes 20 de Mayo a las 20.00 horas en la Iglesia Conventual de Santa María (con su Nazareno al que tanto veneraba) tendrá lugar una misa por el descanso de su alma.

Gracias.

jfjuanes dijo...

Gracias Iván por tus palabras y el recuerdo cariñoso de tu padre.

jfjuanes dijo...

No creo que haya muchos compañeros o compañeras que consideren que los objetivos y trabajos que realizan las Diputaciones deban desaparecer. Lo que debe desaparecer es la actual forma política de gestionar las Diputaciones. Esta purrela de malos políticos que se han servido de las Diputaciones para ponerlas a su servicio y medrar es lo que debe desaparecer.
Esta pandilla de mediocres y arribistas, con sus políticas arribistas y mediocres, es la que han generado el que un porcentaje altísimo de ciudadanosconsidere que las Diputaciones deben desaparecer. Recordemos aquella encuesta de El Mundo (cuando Rubalcaba, Felipe González, Rodríguez Ibarra, etc se llenaron la boca abogando por la desaparición de las Diputaciones) donde el 92% consideraba que estaban de acuerdo con su liquidación.
Este es un tema que está en la calle y que no va a cesar. Por el contrario va a adquirir cada vez más fuerza. UPyD en su día, PSOE más tarde y Cuidadanos ahora las tienen en su punto de mira. La presión va a ser cada vez mayor, nos guste o no nos guste, y las razones cada vez más poderosas, porque los/las políticos/as arribistas y mediocres siguen copando los cargos y campando a sus hanchas en estos organismos.

IvandelRio dijo...

Estoy de acuerdo en que hay que mejorar la gestión. Por supuesto. Y que la función de "cementerio de elefantes" debería terminar, empezando por la denuncia valiente de quien ostenta una plaza de funcionario (que para eso también se es funcionario, aunque no es mi caso). Pero quien dice que las diputaciones no sirven para nada, y que sus competencias puede asumirlas perfectamente la administración autonómica creo que se equívoca. No creo que la Junta de Andalucía sea más transparente que una diputación, ni creo que esté en disposición de hacer fluir y circular las asignaciones presupuestarias hasta que lleguen a los más pequeños núcleos rurales de las 8 provincias. El dinero que se quedaría en el camino no es tan fácil escamotearlo en una diputación como lo sería en la Junta. que le pregunten a los de los cursos de formación. Afortunadamente no hay muchos compañeros ni compañeras que hipócritamente aboguen por ello mientras trincan gustosamente su salario al final de mes. Pero los hay, y además es curioso ver como algunos airean esa opinión en sus púlpitos virtuales con vehemencia (e incluso con bilis). En cualquier caso acabar con las diputaciones por la forma política actual de gestionarlas (y utilizarlas), es como cortar un olivo porque tiene verticilium. Habrá quien piense que lo que hago es defender mi puesto de trabajo de laboral. Pero lo que hago es defender la utilidad del trabajo que hago en mi puesto. Tuve una vida laboral como autónomo y trabajando también en la empresa privada, antes de entrar aquí hace ya 12 años. Y no tengo ningún temor a tener que volver a desarrollar mi trabajo en esos ámbitos. Pero me fastidia mucho que gente que no sale de ciudades grandes, más que el dominguito para irse a comer a Medina y volver, se les llene la boca diciendo que las diputaciones están de más. Que vayan a un pueblo como Espera, Castellar, Jimena... etc, y le pregunten a sus habitantes si desean la desaparición de las diputaciones.

jfjuanes dijo...

Ahí está la madre del cordero. O las Diputaciones se reforman ya mismo o, cuando se quiera hacer, va a ser demasiado tarde.
Las Diputaciones podrían ser un vivero de innovación, desarrollo, progreso, derechos e igualdad.
El gran problema, que parece insalvable, está en que se han convertido en chiringuitos de los partidos que las gobiernan. ¿Cómo acabar con esta terrible infección?
Sólo unos datos, que ya publiqué en su día, de cómo los partidos que las gestionan exprimen las diputaciones de una manera indecente:
***En las 44 diputaciones y cabildos de España, hay más de 600 asesores de la nada nombrados a dedo por tener las gran cualidad de ser amiguetes del partido de turno
**Más de 800 políticos cobran una pasta gansa (aquí no se incluyen los de la oposición, que rondan también los 800)
**Los grupos políticos que conforman las diputaciones (quienes gobiernan y quienes están en la oposición) se reparten a su mayor beneficio unos 44.000.000€ anuales, osea, unos 120.000€ diarios,
**Esta gente tiene a su disposición unos 400 coches,
**Las dietas de los señores diputados y diputadas provinciales superan ampliamente los 3.000.000€ anuales.

¿Quién le pone el cascabel al gato?

Anónimo dijo...

Lo que está claro es que las diputaciones deben de dar un cambio,no es lógico que presten servicios tan buenos como las residencias de ancianos y los tenga a bajos mínimos de personal, material.... Una residencia a medias construir, una atención mediocre en estos últimos años y sin embargo se dispone de un director, secretaria y jefe de personal,si cuando necesitas algo es edificio Roma. Esos son los puesto que realmente deben dessparecer no es becesario tanto jefe y contrataciones de vergüenzas de fines de semana.Siendo así que es lo que conozco imagino que otros servicios estarán igual o peor.

Anónimo dijo...

IvandelRio, me lo has quitado de la boca. Tú lo has definido a la perfección. Yo lo resumo en una frase: patética la doble moral de algunos cretinos que trabajan en Diputación (y no miro a nadie; tampoco hace falta deducir mucho) y no paran de criticar su existencia....... Eso sí, el sueldo puntual que no falte cada mes. PATÉTICO.