25/2/15

¿Para cuando un nuevo sindicato que "arrolle" a los actuales?

Cada vez es más necesario que aparezca uno o varios sindicatos (un Podemos sindical) que arrolle a los actuales grandes sindicatos, con estructuras absolutamente corruptas, tipo mafia, cada vez más alejados de la defensa de los trabajadores.
En la prensa tenemos, un día sí y otro también, noticias de este comportamiento mafioso en los que el capo sindical hasta se ha hecho multimillonario mientras levanta el puño y la rosa y amenaza al empresario acusándolo de enriquecerse a costa de los obreros. ¡Hay que ser hijo de puta!
Y qué decir del latrocinio organizado de los los ERES y de esos mierdosos "Cursos de Formación". La última "sabrosa" noticia fue publicada en El País hace unos días: "Grandes sobresueldos a los delegados sindicales de la Banca". Nada menos que 3.700.000€ en cinco años. Tipo tarjetas black pero sin tarjetas. ¿Puede darse algo más indecente que los delegados sindicales estén a sueldo de los banqueros? Y ellos diciendo que era legal... Vamos, se defienden como los consejeros de Bankia.
En la administración, los sindicalistas han conseguido grandes logros, sobre todo para ellos, sus familias y sus allegados... Mirad a vuestro alrededor y comprobadlo. No hay que irse a USA de los años 50 para quedarse con la boca abierta. Como escribía una reportera de "La Voz" alguno ha dejado colocada a toda su familia en la Dipu de Cádiz.
No hace tanto, en esta Diputación, un compañero fue amenazado por uno de estos sindicatos de clase y estructurados. Llegaron a ir hasta su casa, por la tarde noche, y le cantaron las cuarenta de cuánto les debía y lo mal que lo iba a pasar si no volvía al redil, osea, al mismísimo Ojete. Se asustó tanto ante esas amenazas reales que "inmediatamente" decidió hacer lo que le pedían/exigían. Lo tuvo muy claro y nunca se atrevió a denunciar estas amenazas.
Otro compañero escribió, con su nombre y apellidos, en este blog, como le intimidaron por teléfono, asustando incluso a su mujer. 
Hablar de esto es muy complicado, pues los tentáculos de los grandes sindicatos llegan muy lejos y pueden hundirte en tu trabajo para el resto .
El silencio de la Omertá es algo evidente entre los sindicalistas. En estos grandes sindicatos todos callan. Callan los capos, los jefazos, los jefecillos, los mandaos y la plebe que le siguen. ¡A callar!
¿Alguien ha oído una voz discordante, algún pronunciamiento, una ligera protesta o denuncia ante los desmanes a que nos tienen acostumbrados? La omertá no admite disidencias y el que disienta que se atenga a las consecuencias.  En esa estamos.

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