12/3/14

Magdalena Alvarez, una gran administradora

Leo el “pedazo” de fianza que le ha puesto la jueza Alaya a la insigne socialista Magdalena Álvarez.
También leo que la Sra. Álvarez ha manejado muy bien su economía familiar, a pesar de que los trabajos ejercidos hasta junio de 2010 no han sido para tirar cohetes (Funcionaria y Política). Señal de que esta mujer vale un potosí como administradora.
Si alguien no se lo cree que lea lo siguiente.
Patrimonio: 5 viviendas (Benalmádena, Sevilla, Madrid, Estepona y Málaga) y 7 plazas de garajes
Ingresos anuales actuales: Cerca de 300.000€ de los que 7.292,52€ son para gastos de representación (como
vicepresidenta del banco europeo de inversiones). No se incluye los ingresos por el alquiler de dos viviendas.
Trabajos:
Profesora de Economía en la  UNED (1977-1990); en la Escuela de Prácticas Jurídicas de Málaga (1981-1989); en el Instituto de Estudios Fiscales (1981-1989). Inspectora jefe de la Delegación de Hacienda de Málaga (1987-1989), Directora general de Incentivos Económicos Regionales (1989-1993) y Directora del Departamento de Inspección Financiera y Tributaria de la Agencia Estatal de Administración Tributaria.
Diputada del PSOE en el Parlamento de Andalucía por la provincia de Málaga hasta que en agosto de 1994 fue nombrada consejera de Economía y Hacienda de la Junta.
En 1996, tras las elecciones autonómicas, fue confirmada por Chaves en su cargo. En las siguientes elecciones autonómicas, sigue al frente de la consejería de Economía y Hacienda.  
A raíz de las elecciones de 2004 es nombrada Ministra de Fomento. En las elecciones de 2008 es reelegida diputada. El 7 de abril de 2009, tras ser reprobada por el Parlamento, deja el Ministerio de Fomento. En las Elecciones del 7 de junio de 2009, fue elegida eurodiputada.

En junio de 2010 es nombrada vicepresidenta del Banco Europeo de Inversiones por lo que dejó su cargo de eurodiputada.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Al menos tiene un curriculum laboral más o menos amplio fuera del ámbito político. No se puede decir lo mismo de la mayoría de los políticos.