15/10/13

Luma

...Se detuvo ante un portón. Llamó dos veces. Al poco tiempo abrió un joven de unos 20 años. Hablaron brevemente. Por sus miradas no dude que yo era el motivo de su conversación.  Atravesamos un corral repleto de basura, cabras, ovejas, cuatro o cinco borricos enanos y un montón de gallos y gallinas.  “¡Dios mío, dónde me he metido!”. Recordé, con preocupación, la avería en el sur de Marruecos. “¡Estoy gafado!.  ¿Qué habría entendido este hombre?. ¡El coche, he dejado abierto el coche!”...
Puedes leer el relato en  mi blog de viajes pinchando en "Gentes y Tierras"

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