22/1/13

Critíca demoledora de nuestra sociedad

Por Roberto Centeno en El Confidencial.-
Recordaba el lunes pasado uno de mis lectores la demoledora, pero exacta, reflexión de don Miguel de Unamuno sobre los españoles, a quienes consideraba “un pueblo enseñado a huir de la verdad, a transigir con la injusticia y a soportar la opresión”. Es la situación en la que estamos hoy. Los españoles prefieren la esperanza ilusa a la verdad y aceptan que las élites corruptas estén por encima de la ley y de los tribunales, donde solo
excepcionalmente son juzgados –para ser indultados si les condenan– y vota a los opresores con una laxitud moral inaudita. Parecemos inclinados a elegir a aquellos gobiernos que más nos pueden perjudicar. Aparte de los sucesivos y lamentables mandatos de González, después del primero y del no menos lamentable segundo mandato de Aznar, la reelección de Zapatero en 2008 y la reciente victoria del Partido Popular en Galicia son una muestra clamorosa de ello.
Por ello, la pregunta del gran fondo de inversión ruso Renaissance en un reciente análisis sobre España –"¿Hasta cuándo los españoles van a poder aguantar una opresión y un grado de dolor como nunca antes se ha hecho con una sociedad?"– es absolutamente pertinente. Porque el expolio al que están sometidos los españoles hoy está muy lejos de haber terminado. Nos esperan nuevas reducciones salariales y de pensiones, nuevas elevaciones de impuestos y tasas, cierres de empresas y ERE en cadena y nuevas subidas de la electricidad, el gas o los servicios bancarios. Pero sobre todo nos espera  el riesgo cierto de alcanzar el nivel inaudito de paro del 30% en no mucho tiempo.
Ante esta realidad, el primer fondo de inversión ruso se pregunta "cuándo tomará la gente las calles para exigir el cambio político". El pensamiento es cosa de uno, la acción es cosa de varios y la acción política cosa de muchos, así que lo que de verdad se están preguntando los rusos –que de esto saben algo– es a qué esperan los españoles para defender colectivamente sus libertades y sus derechos, y hacerlo patente ante el mundo. No sabemos cuándo se producirá el estallido social, pero hay una cosa clara: o la gente toma las calles para exigir el cambio político y la democracia formal con representación de los electores y separación de poderes o tardaremos cien años en recuperar nuestro nivel de vida moral y material.
La corrupción, pilar del Estado de partidos
“No cuadran las cuentas, hay que subir los impuestos”, decía Rajoy mientras defendía a muerte a su tesorero, que se llevaba los millones a Suiza como si fueran confeti y supuestamente repartía sobres cada mes a la cúpula del PP. “España nos roba”, decían Más y el clan de los Pujol mientras saqueaban Cataluña al más puro estilo siciliano. O los ERE falsos de Chaves y Griñán, el mayor caso conocido de saqueo a la clase obrera. O Rato y compañía. O el robo organizado de cajas y bancos. No queremos explicaciones porque ¿qué valor tiene ya la palabra de Rajoy? Queremos que nos devuelvan lo robado, que los encierren a todos y que tiren la llave. Eso es exactamente lo que queremos. Solo la devolución del dinero robado a ciudadanos y ahorradores que conocemos serviría para mantener las pensiones durante muchos años. Calculen lo que podría hacerse con el que no sabemos.
Al Capone, Lucky Lucciano –el creador del crimen organizado– y Pablo Escobar –político, empresario y número uno de la droga– eran unos pardillos al lado de nuestra mafia política, que ha llevado a la miseria a la cuarta parte de la población y a más de la mitad de las familias –que teme perder el empleo y que ha perdido significativamente su nivel de vida– a la angustia permanente. Están aniquilando todas y cada una de las ventajas sociales de un país moderno, que costaron sudor y lágrimas a varias generaciones de españoles, para financiar su estructura mafiosa y clientelar. Y ni uno solo de ellos se encuentra aún en busca y captura.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Unamuno conocía muy bien a los españoles. Porque aquí, mientras todo el mundo se queja, y España está casi en la ruina, y más Andalucía, y más Cádiz (la zona más deprimida de Europa...), uno pasea un fin de semana de fin de enero (con la correspondiente cuesta...) y las terrazas están llenas, y la cola de gente para sacar entrada para el Carnaval rodea el Teatro Falla, y va al supermercado y está a rebosar, como si fuera a estallar la guerra, ... etc etc etc.

¿No hay tanto paro?. ¿No hay tantas necesidades?. ¿De dónde se saca para el Carnaval, para el bar, para llevar el carrito lleno?.

En fin, que supongo la cara de estupefacción de cualquier alemán que pasee por nuestras calles...

Anónimo dijo...

Esas preguntas tienen fácil respuesta, querido anónimo: mientras un 40% de la población activa esté en paro, habrá un 60% que no lo está. Con ese porcentaje hay más que suficiente para llenar terrazas, colas, etc.

Así de fácil.

Anónimo dijo...

Ya. Y no tienes en cuenta que en ese 60% que, según tú, está activa, habrá que incluir a... cuántos mileuristas?.

Y con 900 o mil euros/mes, da para pagar el piso, el agua, la luz, vestirse, comer, la contribución, los seguros,...?. Visto así, las directrices de la política económica europea tendría que dirigirla un español, y no Merkel, porque vaya si se le saca partido a 900/1000.- euros...

¿O aquí lo que hay es muchísimo dinero negro corriendo ó volando, y que PP/PSOE prefieren cerrar los ojos para no ver?