6/12/12

Diputad@s provinciales a la gresca judicial

¡Y tú más
¡Anda, que tú!
Pues resulta que Pilar Sánchez (actual diputada provincial y ex-alcaldesa de Jerez) denunció a Pedro Pacheco (actual diputado y ex-alcalde de Jerez) por haber enchufado a amigos suyos en el ayuntamiento, y le pedía veintitantos años de cárcel.    El Sr. Pacheco montó en cólera y denuncia a Pilar Sánchez por la misma circunstancia, haber enchufado en el ayuntamiento de Jerez a amigos suyos, y le pide veintitantos años de cárcel (ver aquí).
Y aquí los tenemos, a la gresca. ¡Menuda clase política! Si hubiera que denunciar a toda los políticos que han enchufado a gente no habría sitio en las cárceles para alojarlos.
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Ya lo dice el recién dimitido alcalde (IU) de Olvera: "Quizás en la vida política municipal no se visualizan tanto las puñaladas traperas que hay, pero cuanto más altas son las instituciones públicas, más claro se ve que todo se mueve exclusivamente por intereses personales. La pena es que la gente de la calle no sabe de todos estos entresijos, cuando hay políticos que llevan toda su vida situado en una poltrona" (ver aquí)

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Ah pues despues de Jerez... que se pasen por Diputación de Cádiz.

Anónimo dijo...

¿? para qué, para seguir peleandose, o para denunciarse unos a otros por enchufismo.
Si la diputación de Cádiz es aún peor que el ayuntamiento de Jerez, lo que tenian que empezar es en Cádiz a denunciarse unos a otros por prevaricación y trafico de influencias...y esto estaria más limpio y no oleria a podedumbre toda Diputación.
No me extraña que la ciudadanía no crea en los politicos.Actuan de verguenza y no hay ninguno que yo conozca que se salve, ninguno, de cualquier partido.

Anónimo dijo...

Lo de Pilar Sánchez es que no tiene nombre; en vez de en la cárcel, en otro tiempo a lo mejor hubiera acabado en el paredón; hay que ver cómo ha dejado Jerez, que no va a levantar cabeza en muchos, muchos años. Y ahí está, la buena señora, disfrutando de sus dineros como diputada... ¡Qué vergüenza!.
Y de Pacheco, para qué vamos a hablar!.