4/10/12

¡Dame mi Diploma!

Llevo organizando Cursos y Jornadas unos 15 años. Cuando empecé en esto me preguntaba por qué se le entregaba los diplomas de asistencia a gente que iba a los cursos y jornadas a hacer acto de presencia y a llevarse calentito un papel que tenía el mismo valor de aquel que se le entregaba a quien asistía a la totalidad del horario.
¡Quiero mi Diploma!
Era un desmadre. En los cursos que duraban tres días, por la tarde no asistía el 50% y el último día había más sillas vacías que ocupadas.
Tengo que decir, no sin cierta vergüenza, que quienes practicaban con más "fervor" está trampa "diplomática" eran compañeros y compañeras de esta diputación. Incluso no estaba mal visto, ya que se hacía con todo descaro y sin la más mínima vergüenza. 
Planteé la necesidad de acabar con está práctica exigiendo la asistencia a la totalidad del curso. No se aceptó, pues resultaba un tanto "autoritario", según se me dijo. Pero se puso un límite: "Se podía faltar al 20% del curso". Así conseguimos que casi todo el mundo faltase, legalmente, un 20% del horario establecido. O sea, 4 horas de libre disposición en los cursos de 20 horas. ¡¡Increible!!
No cejé en el empeño de exigir la asistencia total. Me parecía vergonzoso y una falta de ética que unos cuantos desaprensivos se estuviesen haciendo con un paquete de Diplomas por la misma cara, gracias a estos cursos que se subvencionan con el dinero de los impuestos ciudadanos. Por fin se acepto mi "insistencia". Desde entonces en la ficha de inscripción aparece una leyenda que dice así "La inscripción o el abono de la cuota no da derecho al Diploma. Solo el asistir a la totalidad de la Jornada o Curso". Y en el último email de información se recuerda que "recibirán el Diploma quienes asistan a la totalidad del Curso o Jornada".
Fueron tiempos un poquito incómodos, pues los/las abonadas a vivir del cuento se encontraban al final del curso sin Diploma, con gran enfado por su parte y la emisión de calificativos tales como autoritario, tirano... No os cuento cómo un/a jefito/a de la dipu me exigía el Diploma acudiendo a su ridícula autoridad. El caso extremo fue el de una persona de Jerez de la F. que me llamó absolutamente indignada por la falta de humanidad que demostraba al no darle el Diploma en cuestión, pues yo tenía en mi poder el certificado médico que demostraba que habían ingresado a su hijo y que no había asistido al curso por fuerza mayor. O el de la pareja de un alto cargo policial que me amenazó con poner en conocimiento de su pareja la exigencia de asistencia. ¡Ridículo!. O el de un político psoe de Chiclana, que después de identificarse con un típico "Vd. no sabe quién soy, ¿verdad?" me pidió entregara a su vástago el diploma, pues las faltas al curso se justificaban debido a los problemas sentimentales que estaba pasando su hijo/a.
Tanto Adelardo (un día escribiré de este extraordinario compañero) como yo, aguantamos el tirón de esta nueva práctica, curso tras curso, hasta que la repetición de eventos y el boca a boca hizo comprender a los aprovechados/das de siempre que esto iba en serio y que el certificado era de "Asistencia", no de "porcentaje de asistencia" o de "intención de asistencia".
Al día de hoy todo a cambiado. La gente sabe que en mi departamento no se reparten diplomas y las faltas de asistencia son puntuales, aunque siempre hay -cuando no entregamos algún diploma- quien lo reclama por considerar que se lo merece, aunque haya faltado unas determinadas horas.
Sé que hay alguna gente de diputación que no comulga con esta práctica. Claro, es más fácil repartir diplomas a todo el mundo porque te evitas problemas y el engorroso tema de controlar la asistencia y el tener que decir "NO". Es el buenismo -con perdón- de mierda que siempre favorece a los/las aprovechados en detrimento de quienes se esfuerzan y cumplen.

6 comentarios:

Buenas ideas dijo...

Pues completamente de acuerdo, Juan Fran. Y junto al tema del curso, habría que inventar la forma de comprobar el "aprovechamiento" de dicho curso. Se ha entrado en una etapa en que lo único que se busca son las décimas que dan esos cursos para algún concurso, importando un pimiento si se aprende ó no, si es de utilidad ó no; olvidándose que el objeto de cualquier caso no es tener un diplomita, sino adquirir unos conocimientos.

Pantocrator dijo...

Me parece muy bien, pero casos como el del ingreso (debidamente justificado) del hijo deberían tener una consideración diferente. No repartir diplomas a tutiplén está muy bien, pero un poco de flexibilidad también.

MLuisa dijo...

Igual ocurrió con los cursos del SIT, que pagabas hoy y mañana tenias acreditado todos los cursos que quisieras y de todas las horas que quisieras.
No te cuento lo que he leido en una pagina de facebook sobre una polémica que hay en el SAS con la"publicación" de libros cientificos por parte de celadores a los que solo se les exige el graduado escolar, por la visto hay o había una pagina en la que previo pago tienes editado un libro con tu nombre como autor...me alegro Juanfra que al menos tus títulos o diplomas sean autenticos y no por pagar.

jfjuanes dijo...

Para Pantocrator: Osea, que tu no acudes a un curso porque no puedes por la razón que sea, justificas las falta y se te da el diploma... ¡Qué disparate! Muy raro tu concepto de flexibilidad. Podemos aplicar eso al colegio, la universidad y todo tipo de estudios. A eso lo llamas flexibilidad. Espero no seas el responsable de organizar docencia.

Anónimo dijo...

No puedo entender como alguien puede defender el que se le de un diploma a alguien que ha faltado, aunque tan solo sea el 5%, se supone que los cursos son para adquirir conocimientos no, entonces que pasa que lo expuesto el tiempo que se falta es menos importante que el resto. Señores el diploma acredita, que el fulano de turno, ha adquirido unos conocimientos al asistir a un curso. Por experiencia os digo que la evaluación continua y una final, por muy simple que sean estas, pone en su sitio a mas de uno.

Pantocrator dijo...

No, hombre. Perdón, no me expliqué bien. Yo me refiero a la falta justificada, como en el caso que hablamos, a una parte del curso previamente establecida, ese 5 o 10por ciento que permite perfectamente ponerse al día durante el resto del curso. Si no apareces por el curso cómo te van a dar el diploma, aunque esa haya sido la norma durante mucho tiempo.